Madrid.- El entoldado de calles, una práctica milenaria destinada a mitigar el calor en las vías públicas, es una medida cada vez más extendida y que sigue siendo eficaz si se emplea correctamente para dar sombra no solo a las personas, sino también a los edificios.
«Una pared de ladrillo es una estufa que acumula todo el calor del día y, lo peor, lo irradia por la noche», señala Ester Higueras, arquitecta, catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid y experta en urbanismo bioclimático.
«Todo lo que sea quitar la radiación directa del sol sobre pavimentos y paredes es beneficioso», destaca. En otro caso, «si por la noche quieres salir a tomar el fresco o abrir las ventanas para dormir, te encuentras con una calle sobrecalentada que está irradiando calor».
Higueras recuerda que la combinación de calor y contaminación que se da en las grandes ciudades «es una bomba» que, entre otros efectos (alteración del sueño, irritabilidad…), aumenta los infartos de miocardio.
«Esto son cosas completamente evidenciadas», señala.
Para sombrear las calles, sugiere, la mejor solución es el árbol, que además «evapotranspira, aporta oxígeno, captura CO2, ayuda a la salud mental y el bienestar de las personas».
En los espacios pequeños también son recomendables las plantas trepadoras para cubrir paredes o formar una pérgola vegetal.
«Pero si esto no puede ser, la idea de entoldar una calle es absolutamente eficaz. Siempre un toldo de color claro y que tenga huecos para permitir que salga el aire caliente, que no haga tapón. Y si se puede humedecer, también es una muy buena solución», indica la experta.
Higueras dice que es asimismo conveniente que cada ventana en una calle entoldada tenga una protección solar. Menciona las antiguas esteras, que se humedecían, amortiguaban la entrada de calor y refrescaban las viviendas.
Los estudios revelan que entoldar una calle de forma correcta puede bajar la temperatura 5-6 grados, hasta 8-10 dependiendo de las características de la vía.
«Y lo bueno», añade la catedrática, «es que los toldos se pueden quitar cuando llegan los meses fríos y se quiere tener la calle soleada».
Una medida cada vez más extendida
En España son decenas las localidades que entoldan sus calles ante la llegada del calor, que en temporadas como la actual se adelanta a épocas tan tempranas como el mes de mayo, con un episodio inusual de altas temperaturas.
Desde grandes ciudades como Sevilla y Madrid hasta pequeños centros escolares trabajan estos días en la instalación de estas estructuras de sombra, cuya superficie se amplía año a año. La capital andaluza es un ejemplo: se unen ahora a la medida las calles Alfonso XII, Córdoba y José Gestoso, tres importantes ejes comerciales de la ciudad.
Entre los Ayuntamientos que este año debutan con el entoldado figura el de Medina del Campo (Valladolid), en pleno proceso de instalar doce módulos desmontables, a una altura de 7 metros, en su Plaza Mayor.
El proyecto, explica la concejal de Turismo, Nadia González, se adjudicó por un importe de 264.869 € y está financiado con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia-Next GenerationEU.
«Incluye un sistema de medición de temperatura, ya que así será como se pueda justificar la reducción. Pretende bajar la temperatura entre 4 y 5,5 grados», agrega.
La concejal apunta que se ha aprovechado para hacer no un simple entoldado, sino «una cubierta geométrica que pretende interpretar el goticismo -estilo predominante en su Colegiata-, con una estructura que va a quedar lo más diáfana posible».
«La lona será beige para integrarse en la plaza y la cimentación quedará bajo adoquinado para evitar impacto visual cuando se desmonte», comenta sobre las características de la operación acometida.
Medina del Campo se suma así, en 2026, a una práctica antigua que tiene una de sus muestras históricas más célebres en el velarium del Coliseo romano, una cobertura de tela que se desplegaba para dar sombra a las gradas del anfiteatro. EFE Verde
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