Madrid.- Las playas españolas perderán una media de «entre 60 y 80 metros» de superficie para el año 2100 por la subida del nivel del mar y porque presas, puertos y otras construcciones refuerzan la erosión de la costa al obstaculizar el paso de la arena, «un elemento muy escaso que tenemos que cuidar», ha advertido un experto.

«Si (una playa) se está erosionando es porque sale más arena de la que está entrando», ha precisado a EFE el director del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, Raúl Medina Santamaría, y «la cuestión es por qué no entra».

Los ríos actúan como autopistas por las que la arena se desplaza desde el interior hasta el mar y las presas un obstáculo para que alcancen las costas; algo parecido ocurre con los puertos, que impiden el desplazamiento de sedimentos entre playas: «ése es el mecanismo fundamental por el cual estamos perdiendo arena», pero no el único ya que elementos urbanos como paseos marítimos o viviendas son un «obstáculo duro» que impide su evolución natural.

Además, las playas retroceden en torno a un metro por cada centímetro de subida del nivel del mar, por lo que para 2100 «todas las de España se erosionarán, por término medio, entre 60 y 80 metros».

La solución, ha apuntado Medina, pasa por regenerar las playas con proyectos que tengan en cuenta dónde y por qué se pierde la arena de forma concreta, lo que requiere «una Dirección General de Costas fuerte, potente y con recursos», además de «construir con cabeza, cumpliendo con la Ley de Costas», para evitar que «el urbanismo afecte al transporte litoral y a la erosión».

«La arena es un elemento muy escaso», ha insistido, pidiendo «unión para evitar más pérdidas de arena» porque «tenemos mucho que hacer pero estamos a tiempo».
Por CCAA, estos son los principales retos a los que se enfrentan las playas españolas.

Norte

En Galicia, los proyectos de renaturalización de dunas son clave para recuperar costas degradadas por la acción humana, los temporales y la subida del nivel del mar: destacan los del parque natural de Corrubedo (La Coruña) y la playa de Samil (Vigo).

El litoral de Asturias, uno de los menos artificializados de España, se enfrenta a un retroceso medio de hasta tres metros y un aumento de la erosión del 20 % hasta 2040 por los mismos factores mientras que el de Cantabria sufre inundaciones cada vez más habituales en zonas bajas y, entre lo más amenazado, figura la ría y el estuario de Santoña o la bahía de Santander.

En el País Vasco, la subida del nivel del mar podría afectar al 70 % de las playas de Guipúzcoa y al 45 % de las de Vizcaya, según un estudio de Greenpeace que advierte que la región podría comenzar a perder alguna de sus playas en menos de diez años mientras que, en ciudades como Bilbao, el mar «se habrá comido más de 40 metros de costa» para finales de siglo.

Levante

En Cataluña, los temporales marítimos y la subida del nivel del mar aceleran el retroceso de la línea costera, como ocurrió en enero en la Costa Brava con la borrasca Harry, que dañó sistemas dunares y provocó una importante pérdida de arena; varios estudios alertan de la amenaza para la sostenibilidad de los destinos turísticos del litoral.

Los temporales también evidencian procesos erosivos en la Comunidad Valenciana que presentan un especial deterioro en Almassora, Nules y Moncófar (Castellón), Tavernes de la Valldigna (Valencia) y Denia (Alicante); en esta región hay 48 proyectos de protección de la costa pendientes.

En Murcia, las playas de la zona de La Manga, en la vertiente este, están sufriendo pérdidas de arena provocadas por el cambio de las condiciones naturales tras la urbanización masiva iniciada en los años 70.

Sur

Los temporales de este invierno han dejado huella en las costas andaluzas y los ayuntamientos del litoral han recibido 12 millones de euros para perfilado de costas, trasvases de arena y reposición de equipamientos dañados.

Huelva concentra alguno de los puntos de mayor erosión en Matalascañas y en El Portil; en Cádiz, la situación más compleja se localiza en Sanlúcar de Barrameda y en Los Caños de Meca -donde la morfología de acantilados dificulta la gestión de la erosión-; las pérdidas de arena afectan especialmente a Granada, Almería y Málaga.

En Ceuta, las borrascas de marzo provocaron graves daños al dejar playas con pérdidas masivas de arena, taludes inestables y afloramientos rocosos, por lo que el gobierno local anunció una inversión de 1,1 millón de euros en su regeneración.

En Melilla, además de la reposición anual de arena, la preocupación es que la Dirección General de Costas dé respuesta a su aspiración de recuperar la playa de la Alcazaba, desaparecida por la falta de un dique de protección.

Islas

En Baleares, el principal reto es la pérdida de superficie pues un informe de la Fundación Marilles prevé que el aumento del nivel del mar haga retroceder las playas de Baleares de entre 7 y 50 metros.

Canarias pierde unos cuatro kilómetros de costa natural cada año según el estudio ‘SOS Costas Canarias’ y la construcción aumenta el riesgo de inundaciones y el impacto de los temporales, que ponen en peligro a 54 municipios costeros. EFEsr/ppm/crf

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