Mediante nanoemulsiones —sustancias utilizadas para separar compuestos en las plantas con un menor impacto ambiental—, la UNAL Sede Manizales capacita a 7 familias en el cultivo y la transformación de plantas aromáticas en productos cosméticos y fitoterapéuticos, a través del desarrollo de 3 invernaderos y varios procesos comunitarios.

Natalia López Arboleda | Periodista Unimedios Manizalesshare


Cultivo de plantas medicinalescomo expresión del conocimiento campesino y el
cuidado del territorio. Foto: Santiago Escobar Arboleda.Cultivo de plantas medicinalescomo expresión del conocimiento campesino y el cuidado del territorio. Foto: Santiago Escobar Arboleda.

Aunque los extractos vegetales ylos compuestos aromáticos provenientes de plantas son utilizados frecuentemente en productos cosméticos, medicinales y agrícolas, obtenerlos no siempre es fácil. Normalmente este proceso requiere químicos industriales, equipos especializados y grandes cantidades de energía, algo costoso y difícil de implementar en zonas rurales. Además, algunos métodos pueden generar contaminación o desperdicio de materiales.

Para enfrentar este problema, un grupo de investigadores de la UNAL Sede Manizales, junto con Minciencias, el SENA, las empresas Cubikan Group y Reddi Colombia, y organizaciones rurales de Villamaría, desarrollan un proyecto que busca producir dichos compuestos de una forma más limpia y asequible para las comunidades campesinas. El proyecto integra el desarrollo de nanoemulsiones —una tecnología que permite mezclar pequeñas partículas de aceites con agua para facilitar su uso—, proceso que mejora la estabilidad y absorción de los compuestos activos de las plantas.

“Las nanoemulsiones permiten que los aceites y extractos se integren mejor en diferentes productos, facilitando su uso en aplicaciones cosméticas y farmacéuticas”, explica el docente Javier Fontalvo Alzate, del Departamento de Ingeniería Química de la UNAL Sede Manizales.

Este trabajo se desarrolla en la vereda Santo Domingo, un corredor biológico cercano al Parque Nacional Natural Los Nevados, en zona rural de Villamaría (Caldas). Allí 7 familias campesinas buscan transformar la producción agrícola e impulsar un modelo agroecológico basado en plantas aromáticas, bioinsumos, y en la renovación comunitaria, con el fin de reducir la dependencia de agroquímicos, un consumo mundial que pasó de 142 millones de toneladas en 2002 a cerca de 190 millones de toneladas en 2023, según la FAO.

Una transición agroecológica

El proyecto está orientado a que la comunidad transite de la producción agrícola a la transformación de materias primas. En este proceso se seleccionaron plantas como romero, orégano, citronela, limoncillo y albahaca según sus condiciones agroecológicas y su potencial comercial.

Aunque el proyecto evaluó distintas especies aromáticas, la siembra inicial se ha concentrado principalmente en romero y orégano. “Podemos demostrar que sí se puede producir de una manera limpia y sana para la tierra y para nosotros”, explica Ana María Rojas Vélez, beneficiaria del proyecto.

La selección de estas especies también surgió de ejercicios comunitarios y de cartografías participativas desarrolladas con las familias campesinas, quienes identificaron cuáles plantas se adaptan mejor al territorio y cuáles podían ofrecer oportunidades reales de comercialización. Además de responder bien a los sistemas agroecológicos, estas especies tienen propiedades aromáticas y medicinales utilizadas en la elaboración de cosméticos, productos fitoterapéuticos (elaborados a partir de plantas con usos medicinales) y repelentes naturales.

Actualmente las familias trabajan sembrando unas 10.000 plantas de romero y 5.000 de orégano, distribuidas entre distintas parcelas. Cada familia definió cuánto terreno destinaría a los cultivos y qué especies sembraría, según las condiciones de sus predios y sus intereses productivos.

Encuentro comunitario sobre bioeconomía y plantas medicinales, celebrado en el municipio de Villamaría (Caldas). Foto: Santiago Escobar Arboleda.Encuentro comunitario sobre bioeconomía y plantas medicinales, celebrado en el municipio de Villamaría (Caldas). Foto: Santiago Escobar Arboleda.

Por otro lado, también están desarrollando un acondicionador de suelos denominado “MM”, el cual se basa en la reproducción de microorganismos de montaña. Para ello, recolectan hongos y microorganismos presentes en las zonas boscosas mejor conservadas del territorio y los reproducen para reincorporarlos posteriormente a los cultivos. Según los participantes, “este proceso busca devolverles a los cultivos la memoria del territorio, recuperando microorganismos benéficos históricamente asociados con los ecosistemas locales”.

Además, están creando un controlador biológico conocido como “M5”, utilizado como repelente natural para disminuir la presencia de hongos nocivos, enfermedades y algunos organismos que afectan los cultivos. Según la beneficiaria Rojas, “este componente busca evitar que los nuevos cultivos vuelvan a depender de fertilizantes y pesticidas sintéticos: si volvemos a usar químicos, volvemos a caer en el mismo ciclo”.

Un proyecto que avanza

El proyecto contempla la construcción de 2 invernaderos de propagación, con proyección de un tercero, en las fincas La Soledad, El Vergel y Pachamama, destinados a la reproducción de material vegetal y al fortalecimiento de cultivos agroecológicos. Los invernaderos se construyen con materiales adaptados a las condiciones climáticas de montaña, como polisombra, plástico agrícola y sistemas de soporte para el control de humedad y temperatura.

Se espera que este proceso finalice en octubre del presente año; sobre esto, el profesor Fontalvo explica que “ya avanzamos en más del 60% del proyecto. Hemos acompañado a la comunidad en el fortalecimiento de cultivos, la construcción de invernaderos y el mejoramiento de su biofábrica”.

Para las familias campesinas de Santo Domingo el proyecto representa algo más que una alternativa agrícola. La iniciativa ha comenzado a consolidar redes de trabajo comunitario, procesos de formación científica y nuevas posibilidades económicas en un territorio donde históricamente la producción rural ha dependido de la venta de materias primas sin transformar.

La beneficiaria Rojas, responsable de la reproducción vegetal en la Ecofinca La Soledad, comentó que “el trabajo incluye acompañamiento comunitario para garantizar que las plantas se desarrollen bajo principios agroecológicos. Queremos mostrarles a nuestros vecinos que realmente sí se puede transformar el paradigma de la agricultura y producir sin depender de químicos sintéticos”.

Por su parte el gerente de Cubikan Group, Julián Ricardo León Zuleta, participante en el proyecto, destacó que “al consolidarse como una aliada estratégica para la transferencia de conocimiento, la Universidad Nacional nos permite resolver los desafíos que hemos identificado en los mercados; además es una oportunidad para el trabajo rural femenino”.

Más información en: https://periodico.unal.edu.co/uploads/2026/julio/PeriodicoUNAL_237.pdf

periodico.unal.edu.co

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