Con el gorro metido hasta las cejas y el cálido chaquetón de plumas puesto desde hacía rato, Joshua Kimmich fue felicitando a sus compañeros tras el pitido final. En los rostros de los jugadores del Bayern se reflejaban el alivio, pero también el esfuerzo realizado durante esta tarde. Una vez más, nuestro equipo lo había dado todo antes del parón internaciional y había sumado otros tres puntos. Y una vez más, frente a un rival que había exigido mucho al FCB.

Nuestro FC Bayern se impuso por 1-2 al 1. FSV Mainz 05 y mantuvo así su liderato en la Bundesliga. No fue una victoria en la que todo resultara sencillo. Los locales defendieron con pasión, buscaron constantemente los duelos y fueron un rival incómodo hasta el final. Que los muniqueses acabaran llevándose merecidamente la victoria se debió, por un lado, a los goles de Kimmich (14′) y Lennart Karl (57′) y, por otro, a la naturalidad con la que este equipo combina ya la calidad futbolística con el trabajo y el esfuerzo. «Diría que ha sido una victoria muy trabajada. Desde fuera, seguramente no ha sido una actuación brillante, pero sí muy sólida», valoró Kimmich.

La calidad también es una cuestión de actitud

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Quien quisiera entender por qué el FC Bayern sigue invicto esta temporada después de nueve jornadas de Bundesliga encontró algunas respuestas en Maguncia. Los muniqueses movieron el balón con gran precisión, se ofrecieron constantemente y buscaron una y otra vez nuevas líneas de pase. Y cuando perdían la posesión, el trabajo volvía a empezar de inmediato: con una presión tras pérdida agresiva, distancias cortas entre los jugadores y una gran solidaridad colectiva.

Todo ello fue especialmente decisivo ante la compacta defensa de cinco del Mainz, cuyos jugadores cerraban los espacios e intentaban interrumpir el ritmo de juego del Bayern. «El Mainz es un equipo incómodo, siempre va a por los segundos balones y es muy intenso en los duelos, lo que dificulta las cosas. Hemos sabido contrarrestarlo», reconoció Aleksandar Pavlović. Él y sus compañeros aceptaron el desafío físico sin renunciar a su estilo de juego.

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Con confianza antes del parón internacional: el Bayern gana 1-2 en Maguncia

Las estadísticas respaldan esta impresión: un 68,8 % de posesión, 717 pases realizados, de los cuales un destacado 90,9 % llegaron a un compañero. A ello se suman 26 remates y 46 intervenciones con el balón en el área rival. Unos números que reflejan de forma contundente el dominio del Bayern, aunque solo cuentan una parte de la historia.

«Estamos contentos por haber ganado. Nos queda cierta decepción por haber encajado un gol al final, pero sabemos que jugar aquí en Mainz siempre es complicado. En algunos momentos nos tocó sufrir, pero estábamos bien preparados y supimos resistir», resumió el entrenador Aaron Danks, que volvió a sustituir al técnico principal Vincent Kompany, ausente por enfermedad.

Dos goles y un mismo asistente

Que los muniqueses consiguieran transformar su superioridad en goles se debió a dos momentos especiales. Kimmich adelantó pronto al FC Bayern con un espectacular disparo desde fuera del área, a unos 18 metros, y Karl amplió la ventaja tras el descanso con el 0-2. Harry Kane fue el asistente en ambos tantos.

El ganador del Balón de Oro volvió a demostrar que es mucho más que un goleador para este equipo. Con ocho asistencias en las nueve primeras jornadas de Bundesliga, Kane alcanzó una cifra récord desde que comenzó el registro detallado de datos en la temporada 2004/05. Al mismo tiempo, ya ha igualado su mejor marca personal de asistencias en una temporada de Bundesliga.

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No obstante, el partido también dejó claro en qué aspectos debe seguir trabajando el Bayern. Pese a sus 26 remates, nueve disparos a puerta y cinco grandes ocasiones, los muniqueses no consiguieron transformar su superioridad en una victoria más amplia. De este modo, el Mainz se mantuvo con opciones, llegó incluso a marcar el que parecía el gol del empate, posteriormente anulado por fuera de juego, y volvió a poner emoción al encuentro con su tanto en los últimos minutos. Un recordatorio de que ni siquiera una clara superioridad futbolística garantiza una victoria sin sobresaltos.

Además, hubo otro contratiempo: el capitán Manuel Neuer tuvo que ser sustituido antes de tiempo. Jonas Urbig ocupó su lugar bajo los palos.

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Con buenas sensaciones al parón internacional

Cuando los jugadores del Bayern se acercaron a los aficionados que habían viajado hasta Maguncia tras el pitido final, se hizo evidente el alivio en sus rostros. Los aplausos fueron merecidos y supusieron la recompensa a una exigente tarea superada antes del parón de selecciones. A la vuelta, el FC Bayern continuará su camino en el Allianz Arena frente al 1. FC Köln (calendario ).

«Es algo muy especial lo que se ha ido construyendo durante los últimos dos o tres años. Hay mucha tranquilidad en el club. Tenemos la sensación de que todo encaja. Tenemos que jugar para conseguir resultados, esa es la base. Pero durante las últimas semanas se ha notado que estamos todos unidos», reflexionó Kimmich al hacer balance de este primer tramo de temporada. 

Lo que describe Kimmich también pudo verse, por supuesto, en Maguncia. Y constituye una buena base para afrontar los retos que esperan tras el parón internacional.

fcbayer.com

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